Una base geométrica para tomar decisiones
La georreferenciación define la representación gráfica de una finca a partir de un trabajo topográfico contrastable. Es útil para aclarar discrepancias de superficie, documentar una segregación, actualizar la cartografía catastral o incorporar una representación geográfica al Registro de la Propiedad.
Un archivo GML no es solo un perímetro dibujado: debe ser geométricamente coherente, estar en el sistema de referencia requerido y responder al objeto que se pretende acreditar. Por eso, el punto de partida son siempre la documentación disponible y la realidad observable sobre el terreno.
Cómo trabajo
- Estudio previo. Referencia catastral, títulos, planos y antecedentes disponibles.
- Campo. Observaciones GNSS con conexión VRS del ICGC y, cuando hace falta, estación total para puntos que no se pueden observar directamente.
- Contraste. Comparación de indicios físicos, cartografía catastral y documentación aportada, sin sustituir una decisión jurídica sobre la titularidad.
- Entrega. Plano, memoria técnica y GML según la finalidad prevista; cuando corresponde, archivo para la validación gráfica.
Cuándo puede ser conveniente
- Coordinación gráfica entre Catastro y Registro de la Propiedad.
- Segregaciones, agrupaciones, rectificaciones de superficie o declaraciones de obra nueva.
- Discrepancias entre escritura, superficie catastral y realidad física.
- Delimitación técnica previa a un proyecto arquitectónico o urbanístico.